Rehabilitación

La rehabilitación de los adultos mayores, implica un proceso activo, realizado mediante un enfoque de equipo  coordinado, que tiene por objeto mejorar la función y permitir que los sujetos vivan sus vidas al máximo.

Los adultos de edad son particularmente vulnerables al deterioro funcional como resultado de la enfermedad, y la rehabilitación es una parte esencial de la atención médica para esta población.

La ciencia de la rehabilitación se ha desarrollado considerablemente tras la labor fundamental de pioneros como Marjory Warren.

El meta análisis de las investigaciones sobre rehabilitación publicadas confirma los beneficios de la evaluación y la rehabilitación multidisciplinaria integral de los adultos mayores frágiles o dependientes; cuando se les da tratamiento en el hospital, mejora la función física y reduce la mortalidad, mientras que en los entornos comunitarios reduce el riesgo de ingreso en el hogar o en el hospital.

Los problemas geriátricos y sus cuidados de enfermería, no son como cualquier otra especialidad que se ocupa de un grupo de enfermedades.

Los adultos mayores sufren de varias discapacidades y enfermedades. Las personas mayores, perderán la capacidad de memoria, el porte, la vista, etc.

Se espera que la enfermera que se ocupa de los pacientes geriátricos esté bien versada en todos los aspectos. Ella se acerca a los pacientes a través del proceso de enfermería.

Planifica y dirige los cuidados diarios de enfermería de acuerdo con la situación que se presenta. Gracias a los conocimientos científicos y a las técnicas modernas adquiridas por las enfermeras y los trabajadores de la salud, son capaces de dar una vida bastante cómoda a los ancianos.

En este sentido, los productos para la rehabilitación de los adultos mayores, toman suma importancia puesto que gracias a ellos, el resultado satisfactorio es mucho mejor, y  genera  antes resultados.

Otra opción es la kinesiología, encontrarás muchas información en esta web.

 

 

Personas mayores que pueden beneficiarse de la rehabilitación

Las personas mayores que pueden beneficiarse de la rehabilitación, suelen tener una discapacidad importante de reciente aparición. Han sufrido un derrame cerebral, una fractura de cadera u otra fractura, una lesión relacionada con una caída o una enfermedad grave (como una insuficiencia cardíaca grave); o tienen artrosis grave o enfermedad de Parkinson en curso.

La discapacidad habrá comprometido, su capacidad de vivir de forma independiente o semi-independiente.

La mayoría de las personas mayores con una discapacidad significativa reciente, o el deterioro de un patrón de discapacidad estable, tienen la posibilidad de beneficiarse de la rehabilitación.

La edad cronológica en sí no debería ser un factor determinante para la participación en un programa de rehabilitación.

La principal consideración, es la capacidad de beneficiarse de la rehabilitación. Los principales factores determinantes son la gravedad de la discapacidad que se presenta y el alcance de la discapacidad preexistente.

Las personas mayores que sufren de una discapacidad menor, como resultado de una fractura de muñeca o bien de una artrosis de rodilla, pueden beneficiarse de igual manera, de los programas de rehabilitación, y  a menudo de forma ambulatoria o domiciliaria.

De nuevo los elementos de rehabilitación toman un papel importantísimo.

Evaluación

Una visión amplia, de toda la persona, es obviamente importante cuando se evalúa a una persona mayor para su rehabilitación. Después de entrevistar y examinar al paciente, es necesario hablar con los miembros de la familia y el médico de cabecera del paciente.

Es esencial una evaluación formal del estado funcional premórbido de la persona, idealmente utilizando un instrumento normalizado como el Índice de Barthel.

Si la persona no tenía movilidad independiente antes de la enfermedad actual, es poco probable que un programa de rehabilitación lo logre después de la enfermedad.Es el momento de dar a esa persona una mejor vida con los productos para ancianos que mejor se amolden a su problemática.

Del mismo modo, debe evaluarse el nivel actual de discapacidad, ya que es una manera de confirmar el resultado, mas no debe determinar completamente la pertenencia de la persona para un programa de rehabilitación.

Es esencial que se identifiquen, y se traten los problemas médicos subyacentes. La insuficiencia cardíaca, la anemia y la sepsis urinaria crónica son ejemplos de afecciones que afectan negativamente a la capacidad de una persona para participar en un programa de rehabilitación y beneficiarse de él.

La rehabilitación es un "proceso altamente energético ", y para obtener el máximo beneficio los participantes deben estar tan bien y tan médicamente estables como sea posible. La audición y la visión también deben evaluarse y corregirse en la medida de lo posible para maximizar la capacidad de la persona mayor para participar.

También se debe realizar una evaluación cognitiva a todos los pacientes que se consideren para un programa de rehabilitación. Existen diversos instrumentos de evaluación normalizados.

Se trata de instrumentos de detección más que de una prueba de diagnóstico, y los resultados deben interpretarse cuidadosamente. Por ejemplo, las principales deficiencias del lenguaje estarán asociadas a una puntuación baja, independientemente de la función cognitiva subyacente.

Aunque una función cognitiva deficiente se asocia con beneficios limitados de rehabilitación en las personas de edad, no se debe descartar a una persona de edad de un programa de rehabilitación de pacientes hospitalizados.

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